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Recetas magistrales (o, Si bien mi vida le pertenece a la empresa, mi corazón le pertenece a Boca)

18 September 2007 · 2 Comments

Maquíllate la mente (Toma de decisiones)

Brazil

Brazil 


Caminando por la Collins, en Miami, escuché por primera vez la frase maquíllate la mente. Creo que tardé una cuadra en entender y dos más en dejar de reírme. La mezcla de razas e idiomas produce cosas como estas.
En inglés la expresión make up your mind debería traducirse por algo como decídete (¿por que será que cuando uno traduce no vosea?), pero dado que make up es maquillaje y your mind es tu mente, la traducción palabra por palabra arroja el título de este ensayo (nombre presuntuoso). Maquillar la mente es complicado.

En un rincón está el método de la película Brazil. Un empleado administrativo, como cualquier oficinista, que tenía en su escritorio un aparato que lo ayudaba en la toma de decisiones. El aparato era una plomada atada a un hilo que caía exactamente sobre el borde de una pirámide de dos caras. Una cara decía si y la otra no.

Este personaje decidía todo gracias al simpático aparatito.  Y si bien este método parece ridículo, basta con explorar técnicas de los noventa para ayudar a la toma de decisiones en las que es evidente, bueno no tanto, que se puede justificar algo o su negación. El ejercicio propuesto consistía en jugar roles o “ponerse el sombrero” de la actitud de vida a tomar. Así el sombrero rosa era el optimista, el negro el pesimista y aunque había más, estos dos me interesan especialmente. Cada vez que participé en uno de estos ejercicios, me sorprendí al ver qué fácil es argumentar por algo o por lo contrario. 

Buscando más de esto mismo en otras ciencias, alguna vez me detuve en el proceso de administración de justicia en la sociedad y otra vez lo mismo. Un fiscal que trata por todos los medios de probar la culpabilidad del acusado, un defensor del otro lado que juega por la inocencia, y en el medio el juez o el jurado, buscando la verdad.  

A veces en algunas justicias, las cosas son un poco diferentes. En el capítulo tres de Liga de la Justicia, tercera temporada, están juzgando, en un planeta lejano, a Linterna Verde. Cuando Flash quiere defenderlo, oficiando de abogado, el juez le dice: “Resolvimos el problema de los abogados en nuestro planeta. Ya no hay más abogados desde que éstos sufren la misma pena que el acusado”. Esto no fundamenta mi idea de que puede justificarse cualquier cosa, pero como es un dibujo animado, podemos descartarlo. Pero por sobre todo, la idea es tan buena. ;)  

Entonces, de un lado, la decisión tirando una moneda. Del otro, el análisis. En su versión más ridiculizada, querer hacer todas las pruebas necesarias para tener garantías y demorar la decisión hasta que sea tarde.  

Problema: A qué precio vendemos esto? Podemos entonces hacer un estudio de mercado, una encuesta con clientes, un focus group para ver cuánto están dispuestos a pagar. Pero para cuando terminamos todo esto, la competencia se hizo fuerte y quedamos afuera. Tal vez se podía tirar una moneda, poner un precio y estar listos para cambiarlo. 

Y cuál es la receta magistral? Suena más o menos así: acá hay que ver las ventajas y desventajas y tomar una decisión. Y eso parece estar bien. Pero… haga esta prueba. Supongamos que diez personas fueron a una presentación de un producto. Sepárelos en dos grupos de cinco y pídales que le hagan un cuadrito con Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas (también conocido como FODA). Va a ver que lo que para uno es una fortaleza, para el otro grupo es una debilidad. Va a ver. 

Pero entonces, las ventajas no son algo que está flotando en el éter y sólo hay que atraparlo? No pequeño Saltamontes. Mejor, tirá una moneda. ;)  

Tal vez todo este ensayo es el resultado de tirar una plomada sobre una pirámide de dos caras que de un lado dice análisis y del otro dice azar. Y salió azar.

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Man who thinks he’s funny to make stand-up comedy debut Friday/Hombre que se cree gracioso debutará como comediante stand-up este viernes

31 July 2007 · 4 Comments

One Sorry Blog News Service

This man thinks he can make you laugh Paul Rivas subs for Uri Lichtmann

Buenos Aires – One Sorry Blog editor Paul Rivas will make his stand-up comedy debut Friday, August 3 at El Bululú in Buenos Aires. Rivas will be a one-time substitute in the Ponele onda! stand-up comedy show, which runs Fridays at 10 p.m. at the comedy theater at Rivadavia 1350.

The show will feature three comedians and Rivas, in addition to an MC. As the newcomer, Rivas will be performing first. The U.S. citizen was invited to join the Spanish language stand-up show by its closer, Gabriel “Gabo” Grosvald. Needless to say, Rivas expects to kill.

“Of course I think I’m funny,” said Rivas. “What are stand-up comedians if not a bunch of jerkoffs who think they’re funny?”

Without giving too much away, Rivas indicated that his ten-minute set is based on his unique perspective as a Californian of 50% Mexican descent who lived in Mexico City for six months in 2000 and now plans to return to California after living 20 months in Buenos Aires.

“Think Bill Hicks meets Chespirito,” Rivas said.

***

Buenos Aires – Paul Rivas, el editor de One Sorry Blog, debutará como comediante stand-up este viernes, 3 de agosto, en El Bululú en Buenos Aires. En esta única occasion, Rivas será un suplente en el show de stand-up Ponele onda!, que se presenta los viernes a las 22 hs. en el teatro de comedia ubicado en Rivadavia 1350.

El show incluye a tres comediantes y a Rivas, más el MC. Como el novato, Rivas abrirá el espectáculo. El estadounidense fue invitado a unirse al show de stand-up en castellano por el que lo cierra, Gabriel “Gabo” Grosvald. Claro está que Rivas cree que le va a ir bárbaro.

“Claro que me creo gracioso,” dijo Rivas. “¿Qué son los comediantes stand-up si no una bola de pelotudos que se creen graciosos?”

Sin revelar demasiado, Rivas indicó que su monólogo de diez minutos se basa en su perspectiva única como un californiano de 50% descendencia mexicana quien vivió en la Ciudad de México por seis meses en el 2000 y ahora planea volver a los Estados Unidos después de haber vivido 20 meses en Buenos Aires.

“Una mezcla de Bill Hicks y Chespirito,” dijo Rivas.

Categories: Argentina · Buenos Aires · El Bululú · En español · Gabo Grosvald · One Sorry Blog News Service · Paul Rivas · Ponele onda · Stand-up Comedy

British Venezuelan Solidarity Campaign member and One Sorry Blog associate Emil Dauncey interviewed by red website Aporrea

13 May 2007 · No Comments

British Venezuela Solidarity Campaign member and One Sorry Blog associate Emil Dauncey is on the ground in the Bolivarian Republic, and was recently interviewed by revolutionary website Aporrea. To read an English transcript of the interview or learn about the international Venezuela Solidarity Campaign, check out the VSC website. Watch the interview below.

Miembro de la Venezuela Solidarity Campaign (Campaña de Solidaridad con Venezuela) y asociado de One Sorry Blog Emil Dauncey se encuentra en plena República Bolivariana, entrevistándose con el sitio web revolucionario Aporrea. Para leer más acerca de la campaña internacional de solidaridad con Venezuela, visita el sitio web de la VSC. Mira la entrevista abajo.

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Recetas magistrales (o, Si bien mi vida le pertenece a la empresa, mi corazón le pertenece a Boca)

2 May 2007 · No Comments

Tercerización – La gran solución (o una discutible opinión sobre como hacer las cosas en una empresa)
Por Martín Balzamo

¿Por qué tercerizar?

Me dispongo a enviar un email a todos los que trabajamos en el mismo sector de la empresa, unas cien personas. Escribo el nombre del sector, oprimo CTRL+K, y me aparecen dos opciones. Para los que no usan el cliente de correo electrónico de Microsoft, esta combinación de teclas cambia lo que uno escribió por la dirección de correo correcta.

¿A ver si se entiende mejor con un ejemplo? Supongamos que quiero enviarle un email a mi amigo Juan de los Palotes (John Doe). Si escribo Juan Palotes, al apretar CTRL+K, aparece Juan de los Palotes subrayado. Si escribo Juan, aparece una larga lista con todas aquellas direcciones que contienen la palabra Juan. Elijo entonces la dirección correcta. Al escribir el nombre de mi sector esperaba encontrarme con alguna opción a elegir. Estaba preparado para cuestiones menores como elegir entre, digamos, Administración de Ventas, Adm Ventas, Todos Administración de Ventas, Administración de Ventas All (no trabajo en Administración de Ventas, soy un agente de CTU – encubierto, por supuesto y no debo revelarlo). Administración de Ventas All tiene la sorprendente combinación de idiomas que se da a diario en nuestro trabajo. Para mi sorpresa, las opciones son dos: algo parecido al nombre de mi área y lo mismo guión proveedores.

Esto me recuerda aquel chiste sobre la discriminación y la falsa igualdad que dice así: “Había un ómnibus donde los blancos se sentaban de un lado y los negros en el otro. Un día se armó una pelea y el conductor enojado se paró y dijo, desde hoy somos todos verdes. Alguien tímidamente preguntó como se sentaban entonces, a lo que contestó: ¡Los verdes claros de este lado y los verdes oscuros del otro!”. Todos somos empleados y no hay distinción. O sí.

Los proveedores son el síntoma de la tercerización o outsourcing. El capítulo 17 de la temporada 17 de Los Simpson, que se puede ver en http://rapidshare.com/users/P2RCF7, trata sobre la mudanza de la planta nuclear a la India. La tercerización es la solución, según Mr. Burns, para que los trabajadores americanos tengan más tiempo libre. La decisión de mudar la planta es comunicada a los futuros ex-empleados mostrándoles primero un video explicativo imperdible (Para los fanáticos de los comics, la palabra cross-over es conocida y es una historieta en la que aparecen personajes de otra. Esto parece un cross-over con Network TV Slut!).

El 17 es la desgracia en la tabla que convierte los sueños en números y me encantaría saber si Matt Groening, el creador de Los Simpson, sabía esto cuando eligió tratar este tema en este episodio en esta temporada. La tabla de los sueños se puede ver en cualquier agencia de juego en Argentina, donde uno puede apostar a un número y a las diez de la noche aproximadamente, se entera, escuchando por Radio Nacional en frecuencia AM, qué numero salió (Y esto un cross-over con Gambling Is Easy). La cultura de los sueños y los números y el juego es una costumbre nacional. La tercerización, que es prima hermana de la reestructuración, y que se podría llamar también despidos masivos, es una desgracia. Y es una costumbre empresarial.

Y dónde está la receta magistral (tanto cross-over que me perdí)? Presentado un problema, el interlocutor de turno contesta: “Hay que buscar alguna empresa que sepa hacer esto y contratarla!”. Y resulta sencillo y fácil de entender. Parece no tener nada de extraño. Veamos entonces algunos ejemplos de tercerización.

Llego a la oficina más temprano porque tuve que ir a donar sangre y planifiqué mal (necesito un PM) y está César en la puerta con su traje de seguridad. Me saluda amablemente, cruzamos dos palabras, hablamos del partido de anoche. Ese mismo día, me quedo hasta más tarde. Cuando me voy… César sigue allí. Me voy a buscar un café y le traigo uno. Después de un rato de charla y, haciendo un esfuerzo por no emitir opinión, me entero que César trabaja doce horas por día. Wowowow! No era sólo “buscar a alguien que pueda hacer cierta tarea y contratémoslo”. Acá hay algo más. Por alguna extraña razón todas las empresas tercerizan la seguridad. Por qué? Empiezo a conjeturar. No mejor todavía no. Seguridad tiene su particularidad. Muchas horas, muchos turnos, gente armada, gente pesada. Fair enough? No. No para César.

Veo a un señor pasándole un trapo a una hoja de una planta. Me paro a disfrutar del espectáculo. Lo hace con una delicadeza y un esmero que me dan ganas de aplaudir. Miro su ropa. Tiene el logo de una compañía que no es el de la mía. ¿Y ahora? Este señor no trabaja muchas horas, ni muchos turnos, ni está armado con otra cosa que con una tijera de podar. Pero hace demasiado bien su trabajo. Tal vez es eso. La especialidad. Sigo mirando.

Vienen los auditores, gente que es fácil de identificar al mediodía. Siempre están almorzando con sus amigos. Almuerzan solos. Son contratados por los accionistas para verificar que las cosas vayan bien. Que sean de otra empresa parece razonable, es un trabajo de una vez por año, son independientes, son especialistas. Tenerlos en forma interna enrarece el aire. Cuando circula el informe de auditoría suelen no estar los auditores que hicieron el trabajo y lo firma un súper dúper gerente socio presidente que nadie sabe quien es. Los que hicieron el trabajo son reasignados bajo un programa de protección de auditores, o al menos eso parece, porque se esfuman. Bueno, encontré un caso en el que me parece razonable tercerizar. ¡Pero es muy particular!

¿Entonces, por qué se terceriza? De joven pensaba que era por costos. Para aquellas tareas repetitivas donde se contrata a alguien por un tiempo largo, siempre es más barato contratarlo como empleado. ¿Incluyendo las cargas sociales, la medicina prepaga, la indemnización en un caso de despido, entre otras cosas? Si, absolutamente. Con el tiempo me pareció entender que era por riesgos. En Argentina es más fácil divorciarse que despedir a alguien sin indemnizarlo. Incluso si uno lo encontrara cometiendo un delito como robar, lo filmara y tuviera tres testigos que lo vieran. Entonces si es empleado de una empresa que lo pone a trabajar en mi empresa, le pido que lo despidan y… vualá. Paul diría “¡Ni modo!” porque mi empresa responde en forma solidaria en caso de un juicio laboral. ¿Entonces? Entonces salvando el caso de la auditoría, el resto no tiene mucha explicación.

Conclusión (si es que hay alguna)
El que maneja un auto mira su tablero y toma decisiones. El que maneja una empresa mira su tablero y toma decisiones. El conductor tiene un velocímetro, un tacómetro, a veces un amperímetro. El alto ejecutivo de una empresa tiene una hermosa lista de indicadores. La vieja ganancia, que a veces toma nombres complicados como EBITDA o el que suena hoy en todas las radios OIBDA es uno de los relojes de una empresa. Pero hay uno, hay uno que por ahí es la clave de todo esto. El temido HEADCOUNT. Es la cantidad de gente que trabaja en una empresa. Y que aumente está mal. Definitivamente mal. Tener muchos empleados es un síntoma de ineficiencia. Entonces en lugar de empleados, se toman terceros. Y… no los contás y listo. ¡Y lo que no con-tás no afecta tu head-count! Y la aguja del reloj que dice HEADCOUNT se queda quietita en su lugar. Y por ahí, por ahí, esa es la absurda explicación.

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Recetas magistrales (o, Si bien mi vida le pertenece a la empresa, mi corazón le pertenece a Boca)

4 April 2007 · No Comments

Detección y seguimiento de riesgos
Por Martín Balzamo

Las zapatillas con ruedas son un riesgo

- Papá, ¿puedo llevar las zapatillas con ruedas al partido?
- No hijo, alrededor de la cancha de Boca te van a agarrar 120 hinchas fanáticos y te van a arrancar las zapatillas con los dientes.

El diálogo es casi real y la cara de mi hijo ante mi respuesta me obligó a explicarle muchas cosas. Pero básicamente lo que hice fue un análisis de riesgos on the fly. Hacer un análisis de riesgo es imaginar qué cosas podrían pasar durante un proyecto y detectar algunas que parecen más interesantes de ser tratadas. ¿Y cuáles son éstas? Uno mide ante un riesgo, al menos dos cosas, la probabilidad y el impacto.

Dicen que hay gurúes que pueden medir estas cosas con números y decir que la probabilidad de que caiga un meteorito es de 0,83. Y es lindo pensar que existen esas personas que pueden hacer eso. Todo se puede medir, todo se puede registrar y entonces se puede hablar de probabilidades. Yo para estas cosas prefiero de hablar de probabilidad alta, media o baja y pensar que la probabilidad de que le roben las zapatillas/patines a mi hijo es alta.

El impacto a veces es más fácil de calcular y esto podría reducirse al costo de las zapatillas. A veces aparece algo que llaman exposición o costos que no se pueden medir fácilmente. En este ejemplo aplica perfectamente. Yo estoy tratando de trasmitirle a mi hijo el fanatismo por Boca y una experiencia traumática en los alrededores tendría una exposición muy alta en mi proyecto de fanatizarlo. Entonces resumiendo, hablamos de probabilidad de que algo pase y de su impacto.

Hasta ahora todo suena muy razonable y la pregunta es: “¿Por qué esto parece una receta magistral?” Porque parece que cualquier problema se resuelve haciendo un correcto análisis de riesgos. Uno está planteando en una mesa un problema y su interlocutor devuelve: “Acá hay que hacer un análisis de riesgos”. Y sí, claro, ¿cómo no voy a hacerlo? Hay que entender el problema y resolverlo. No me digas.

Incluso alguna vez escuché a un fanático anti riesgos decir que un buen plan incluye como tareas del mismo los riesgos y sus mitigaciones. La palabra mitigación quiere decir las cosas que uno hace para que el impacto no se vuelva realidad o suceda. En mi caso tirar la zapatillas de mi hijo a la basura o esconderlas en el lavadero. Lo que mi conocido fanático decía aplicado a este caso es que si yo tuviera un proyecto de fanatización de mi hijo, una de las primeras tareas sería la de tirar las zapatillas y listo. No hay que hacer análisis de riesgo, hay que tirar las zapatillas y planificar el día para hacerlo (cuando él no te vea), el lugar donde hacerlo (para no dejar rasto).

El seguimiento de los riesgos consiste en revisar cada tanto que uno efectivamente hizo lo que dijo que iba a hacer para mitigar los riesgos. Si la detección es una tarea de vuelo de la imaginación en la que uno visualiza lo que potencialmente podría pasar y hasta parece divertido, e incluso la necesidad de incentivar la imaginación invita al consumo de algún alucinógeno, el seguimiento es una tarea mecánica, monótona y aburrida de punteo en una lista balbuceando: “Listo, listo, listo, no, no, listo”. Y adivinen, ¿quienes son los candidatos para eso? Los PM. ;)

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Recetas magistrales (o, Si bien mi vida le pertenece a la empresa, mi corazón le pertenece a Boca)

21 March 2007 · 3 Comments

PM = Pura mentira
Por Martín Balzamo

La lógica del PM es circular

“Es porque el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos, y el amor ya no lo reflejo, como ayer.”

Y no es sólo el amor lo que el paso del tiempo afecta. El paso del tiempo te afecta la capacidad de saber qué estás haciendo en el trabajo, que proyectos tenés entre manos, priorizar esfuerzos, deshechar lo que sabés que ya no va.

El otro día leí un chiste de Dilbert en el que éste le ponía a su jefe un caballo muerto en su camino y miraba desde un costado para ver qué hacía. El jefe lo empujaba mientras pensaba (no olvidemos que en una historieta nos podemos enterar de lo que piensan los personajes): “Lo voy a empujar hasta que vuelva a galopar”. Reconocer que algo no funciona o hay que abandonarlo es una habilidad que se pierde después de muchos años de hacer lo mismo. Siempre parece que empujando suficientemente al caballo muerto, éste va a empezar a galopar. Es cierto que esto parece estar relacionado a la típica reacción porteña de “Esto es imposible” vertida en el artículo anterior. Reconocerlo es fair enough, que no se puede decir tan conciso y concreto en español.

En este momento releo los primeros párrafos y me doy cuenta de que algo más se llevaron los años y es la capacidad de mantener el hilo de una conversación o desarrollar una idea. Llevado a la gestión de proyectos, y de muchos a la vez, estoy hablando de seguir un proyecto.

Estos problemas para llevar adelante un asunto me aquejan a mí y a cualquier persona que lleve un par de años haciendo lo mismo. Porque cuando hablo del paso del tiempo, no hablo de canas en la sien. Hablo de hacer lo mismo en el mismo lugar. Eso es paso del tiempo. Eso desgasta, herrumbra.

Entonces, la receta magistral. El PM o Project Management. Tercerizar. Darle a otro el trabajo que uno no puede hacer. Pero… ¿qué es Project Management? ¿Se puede explicar en dos líneas? Son las habilidades que le permiten a uno llevar a adelante cualquier proyecto. Y supuestamente esto sirve para construir un puente de esos que se ven en la tv en los canales como Discovery o para demoler un puente. No importa el qué, importa el cómo. Cuesta creer.

Sin embargo, hay gente que vio el negocio y creó una cultura alrededor de esto. En algún punto, esto parece El señor de los anillos. Tolkien inventó una realidad. Inventó razas, un lenguaje, una región, mapas. Existe para el PM un instituto que regula un estándar sobre qué es el PM y se llama el PMI y la I es de Institute. Existe una biblia del pemeísmo y se llama el PMBOK, donde BOK es Book of Knowledge. Existen exámenes para certificar que uno es uno más en la cofradía e incluso se puede certificar que uno puede formar a otros.

Para mi los PM’s son una cofradía o secta y creo haberlos visto reunidos con vestimentas especiales los martes a la noche alrededor de antorchas. Hay mucha gente que trabaja de PM en empresas grandes y pequeñas. En su versión más berreta (tacky, para los angloparlantes) son personas que se te acercan y te preguntan: “Para cuando va a estar tal cosa”. Después periódicamente vuelven y preguntan: “¿Ya está?”, “¿Hay algún retraso?”, “¿Riesgos?”. Visto de esta forma, se podría reemplazar por un IVR o una grabación que te llame y te pregunte cada hora: “¿Ya está?”.

El PMI es más ambicioso. Habla de ocho áreas: esfuerzo (tantas horas), fecha (para tal día), alcance (un puente de una vía), recursos humanos (equipos, caciques, indios), calidad (un puente que no se caiga cuando pase un desfile militar*), contratación de proveedores (tercerización es parte de otra receta magistral) y hay dos que no me las acuerdo, porque probablemente… no soy un buen PM.

Me acordé. Riesgos. Pero sobre detección y administración de riesgos, hablaremos más adelante.

*Sólo aquellos que tuvimos que aprender a desfilar (dijo Einstein que quienes disfrutan de un desfile tienen la cabeza para que la columna vertebral no le termine en punta) sabemos que arriba de un puente se “rompen filas” para evitar que éste se caiga al entrar en resonancia el paso militar con la vibración del puente.

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Two Sorry Names/Dos nombres lamentables

11 March 2007 · 6 Comments

Wooden Knife Blacksmith Shop Dick Bros. Moving Company

Where would you rather be a customer: at a blacksmith shop called “Wooden Knife”, or at a moving company that has been doing business for 112 years under the name “Dick Bros.”?

¿De cuál preferiría ser cliente: de una herrería que se llama Cuchillo de palo, o de una compañía de mudanzas que lleva 112 años operando bajo el nombre Verga?

Categories: Argentina · Buenos Aires · En español · Names · Paul Rivas

Recetas magistrales (o, Si bien mi vida le pertenece a la empresa, mi corazón le pertenece a Boca)

7 March 2007 · 2 Comments

Recetas magistrales
Por Martín Balzamo

Una oficina

Trabajar en una empresa grande puede ser muy divertido. Un trabajo de nueve horas por día, cinco días a la semana se lleva una buena parte de tu vida y vale entonces la pena buscarle un lado divertido. Encontrar patrones para un cerebro nerd es un pasatiempos. Encontrar patrones de comportamiento de altos ejecutivos tiene tres momentos mágicos. El primero es el de descubrir y elaborar el patrón. El segundo es el de constatarlo y extender el dedo índice al grito de, por ejemplo: “Es un caso Paretto” (es el patrón que trataremos hoy). El tercero es elegir un ejecutivo que no tenga posibilidad de privarle a uno el placer de venir a trabajar, o dicho en otras palabras de despedirte, y ponerse en contra de esa verdad absoluta. Veamos esto con un ejemplo.

Detección
Estoy hablando de resolver un problema serio, digamos, encontrar la causa del disconformismo de la gente cuando va al comedor. Le propongo a mi interlocutor un complejo sistema de encuestas, devolución de resultados, entrevistas y me contesta alegremente: “Hacé un Paretto”. Ante mi cara de poker, que oculta mi real cara de enojo por la receta magistral que parece aplicarse siempre, aclara: “Detectá el 20% de las comidas que come el 80% de la gente”. En ese preciso instante mi interlocutor cree haber hecho un aporte fundamental a mi solución y esa noche se va a ir a dormir pensando que es un estadista del nuevo milenio. Cuanto más alto sea el cargo de mi interlocutor más feliz será con su gran aporte. Incluso si esto lo dice ante un universo de otros pares, un murmullo de aprobación le hará sentir al anunciador de la regla del 80/20 que encontró el camino.

Constatación
Tengo que migrar un programa. El programa hace cosas. La última vez que migré este programa me llevó tres años. En los últimos meses todos tienen la fantasía de que esta vez va a costar un par de meses. Están todos locos. Tengo miedo de aclararlo y que maten al mensajero o que me consideren un terrorista. Tomo fuerza, aire, hincho los pulmones y en una reunión con altos mandos digo: “Esto es imposible, no se puede migrar en menos de un par de años”. Me relajo porque me animé a decirlo, siento como la mirada del resto de los integrantes de la mesa me mira desconfiado y la paz no dura más que unos pocos segundos. En el aire hay olor a Paretto. Y sí. Y suena la temible frase: “Migrá el 20% de las funciones que representan el 80% de las funciones que se usan”. Un caso constatado.

Desafío
Anoche dormí mal, tengo un humor terrible, el día está lluvioso y perdió Boca. Entro a una reunión y trato de mantenerme aislado jugando al cinco en línea en el teléfono. Logro ganarle al teléfono y entre la euforia del triunfo escucho hacer no se qué cosa sobre el 20 del 80 de no se qué. Levanto la vista y le digo al anunciador: “Por qué no vas al casino y le jugás al 20% de los números que sale el 80% de las veces!”. Por supuesto, me aseguré antes de que el desafiado no sea mi jefe. Creo que no voy a cambiar el rumbo de la reunión pero mi espíritu revolucionario y lo poco que quedó de mi juventud y de mi rebeldía sobrevive un tiempo más.

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